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26/7/2026

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La junta militar de Níger intensifica la represión tras tres años en el poder, según HRW

Rabat, 23 jul (EFE).- La junta militar de Níger ha consolidado un régimen autoritario, desmantelado instituciones democráticas e intensificado la represión desde el golpe de Estado hace tres años, denunció este jueves Human Rights Watch (HRW).

En un comunicado, la organización recuerda que el 26 de julio de 2023 el general Abdourahamane Tiani y otros oficiales derrocaron al presidente electo nigerino, Mohamed Bazoum, y desde entonces han ampliado "poderes ilimitados", lo que ha debilitado los mecanismos que exigen responsabilidades a las autoridades militares.

HRW señala que las autoridades han disuelto partidos políticos, suspendido sindicatos y decenas de grupos de la sociedad civil, detenido y procesado a periodistas mediante una amplia ley de ciberdelincuencia, y retirado o revocado la nacionalidad a opositores exiliados. El Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria consideró en dictámenes de 2025 y 2026 arbitrarias las detenciones de Bazoum y del defensor de derechos humanos Moussa Tiangari y pidió su liberación, añade la ONG.

La organización critica además cambios legales recientes, como el nuevo código de procedimiento penal que fija la prisión preventiva en casos de terrorismo hasta 12 meses (luego ampliado hasta cuatro años), y el nuevo código penal que criminaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, con penas de 5 a 20 años.

HRW advierte que la amenaza a la seguridad ha servido de pretexto para restringir libertades, con detenciones de periodistas que informaron o compartieron información de interés público, y medidas que han mermado el acceso a la justicia.

Entre los casos citados figuran arrestos en 2025 de varios profesionales de la comunicación y la prisión preventiva prolongada de algunos de ellos.

La ONG subraya que la situación de seguridad sigue deteriorándose, con ataques de grupos armados vinculados a Al Qaeda y Estado Islámico (EI) en el oeste del país y respuestas de seguridad que, en ocasiones, han provocado muertes de civiles.

HRW critica también la retirada de Níger de organismos regionales e internacionales -entre ellos la CEDEAO y la Corte Penal Internacional- y denuncia que la cooperación internacional en materia de seguridad con gobiernos como EE.UU., Rusia, Turquía o Italia se ha mantenido sin condicionar suficientemente la asistencia al respeto de los derechos humanos.

La ONG pide a los socios internacionales que "retomen el diálogo para hacer frente a la creciente represión", que presionen por la liberación de detenidos arbitrariamente, cesen las persecuciones a opositores y críticos y que exijan un camino creíble hacia un gobierno civil, concluye el comunicado. EFE

ANALISIS ESTRATEGICO DESARROLLADO POR EL ANALISTA, A PARTIR DE LA NOTICIA del diario:

Más allá de las denuncias concretas formuladas por Human Rights Watch, el caso de Níger refleja una dinámica observable en diversos regímenes militares contemporáneos: la progresiva sustitución de la legitimidad de origen por una legitimidad sustentada en la seguridad. En sus primeros momentos, muchos gobiernos surgidos de rupturas institucionales logran un importante respaldo popular al presentarse como alternativas frente al fracaso de las élites políticas tradicionales, la corrupción o el deterioro de la seguridad. Sin embargo, cuando el paso del tiempo no se traduce en mejoras sustanciales del entorno estratégico, la preservación del poder tiende a depender crecientemente del control coercitivo del espacio político y de la restricción de las libertades civiles.

En el caso nigerino, esta evolución adquiere una dimensión adicional por el contexto geopolítico del Sahel. La permanencia del régimen militar ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la política interna, sino como parte de una reconfiguración regional caracterizada por el debilitamiento de la influencia occidental, el fortalecimiento de la Alianza de Estados del Sahel (AES) y la diversificación de las alianzas estratégicas con nuevos socios extraafricanos. En este escenario, la estabilidad del gobierno se convierte en un elemento central de la arquitectura de seguridad regional, incluso cuando ello implique una creciente concentración del poder político.

Desde una perspectiva estratégica, la represión interna constituye un indicador que trasciende la dimensión de los derechos humanos. Representa, en muchos casos, un síntoma de las tensiones existentes entre la necesidad de mantener la cohesión del régimen y las limitaciones para obtener resultados decisivos frente a amenazas insurgentes cada vez más complejas. Cuando los conflictos armados adquieren un carácter prolongado, los gobiernos suelen enfrentar el riesgo de trasladar hacia el ámbito político interno mecanismos concebidos originalmente para la conducción de operaciones de seguridad, reduciendo progresivamente los espacios de deliberación, oposición y control institucional.

Asimismo, resulta significativo que este proceso ocurra mientras el Sahel continúa experimentando una profunda transformación del equilibrio estratégico regional. La combinación de insurgencias transfronterizas, organizaciones criminales, actores externos con intereses geopolíticos y nuevas tecnologías militares —particularmente sistemas aéreos no tripulados y capacidades de guerra electrónica— ha incrementado considerablemente la complejidad del entorno operativo. En consecuencia, la consolidación del poder político mediante instrumentos coercitivos difícilmente resolverá las causas estructurales de la inseguridad si no va acompañada de reformas institucionales, fortalecimiento de la gobernanza y recuperación gradual de la legitimidad estatal.

En términos prospectivos, el principal desafío para Níger no reside exclusivamente en derrotar a las organizaciones armadas, sino en evitar que la prolongación indefinida del gobierno militar termine generando un proceso de erosión institucional capaz de comprometer la capacidad futura del Estado para reconstruir mecanismos de gobernanza democráticos y sostenibles. La experiencia comparada demuestra que la eficacia militar, por sí sola, raramente constituye una condición suficiente para estabilizar conflictos prolongados cuando no se encuentra respaldada por instituciones legítimas, inclusión política y capacidad efectiva de provisión de bienes públicos (Clausewitz, 1832/1976; Freedman, 2013; Strachan, 2013).

Fuente de la noticia: Infobae. (23 de julio de 2026). La junta militar de Níger intensifica la represión tras tres años en el poder, según HRW.

Referencias sugeridas para sustentar el análisis: Clausewitz, C. von. (1976). On War (M. Howard & P. Paret, Eds. y Trad.). Princeton University Press. (Obra original publicada en 1832). Freedman, L. (2013). Strategy: A History. Oxford University Press. Human Rights Watch. (2026). Informes sobre la situación de los derechos humanos en Níger. (Citado por la noticia de Infobae). Strachan, H. (2013). The Direction of War: Contemporary Strategy in Historical Perspective. Cambridge University Press.

FUENTES:

https://www.infobae.com/america/agencias/2026/07/23/la-junta-militar-de-niger-intensifica-la-represion-tras-tres-anos-en-el-poder-segun-hrw/