
La Argentina enfrenta el desafío de consolidar una mirada marítima en un escenario internacional donde el mar recupera centralidad como espacio de poder, recursos y competencia entre Estados. El Atlántico Sur deja de ser periferia para convertirse en un ámbito estratégico atravesado por intereses económicos, disputas geopolíticas y transformaciones tecnológicas.
Este número propone una lectura integral de ese escenario: desde el pensamiento estratégico naval hasta la proyección de las grandes potencias, la presión sobre los recursos y la necesidad de fortalecer capacidades propias. La articulación entre conciencia marítima, desarrollo productivo y poder naval aparece como condición para sostener presencia efectiva y proyectar los intereses nacionales en el siglo XXI.
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